En el centro de este libro hay un sueño cuya acción se desarrolla en un inmenso burdel que es a la vez un museo. Es el único sueño que Baudelaire ha contado. Entrar en él es sencillo, pero sólo se sale a través de una red de historias, relaciones y resonancias que envuelven no solamente al soñador sino a aquello que lo rodeaba. Allí destacan dos pintores acerca de los cuales Baudelaire escribió con impactante agudeza: lngres y Delacroix; y otros dos que sólo a través de él se desvelan: Degas y Manet.
Según Sainte-Beuve, maligno e iluminado, Baudelaire se había construido «un quiosco peculiar, muy decorado, muy atormentado, pero coqueto y misterioso», al que llamó la Folie Baudelaire («Folie» era el nombre característico del siglo XVIII para ciertos pabellones dedicados al ocio y el placer), situándolo en «la punta extrema de la Kamchatka romántica». Pero en ese lugar desolado y seductor, en una tierra considerada una de las más inhabitables, no faltarían los visitantes. Hasta los más opuestos, como Rimbaud y Proust. Incluso se convertiría en la encrucijada ineludible para aquello que apareció desde entonces bajo el nombre de literatura.
Aquí se cuenta la historia, discontinua y fragmentaria, de cómo se formó la Folie Baudelaire y de cómo otros se aventuraron a explorar esa región. Una historia hecha de historias que tienden a cruzarse -hasta que el lector descubre que, durante varias décadas, la Folie Baudelaire ha sido sobre todo la ciudad de París.
Publication
2011
Pages
432
Format
Paperback
Publisher
Editorial Anagrama
Translator
Edgardo Dobry
Collection
Panorama de narrativas
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