Los desiertos no son una suerte de monstruos con voluntad propia que arrasan territorios fértiles y prósperos. Son ecosistemas complejos y maduros fruto de unas condiciones extremas de aridez. La desertificación, por el contrario, es un proceso que permanece latente, propio de las zonas secas, y que se desencadena por intervenciones humanas inadecuadas, es decir, por una mala planificación cuya solución pasa por la prevención y el desarrollo de herramientas de vigilancia y de alerta temprana. Esta obra trata de aclarar la diferencia entre ambos conceptos, pues los mitos y la confusión han rodeado siempre este proceso de degradación propio de las tierras secas. Conocer sus causas es indispensable para proponer actuaciones efectivas.
Publication
2017
Pages
128
Format
Paperback
Publisher
Collection
Qué Sabemos de
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