Diego Fusaro
Hubo un tiempo en que la tenaza del capital conocía límites. Se detenía en las puertas de la fábrica: más allá, la vida discurría en formas que no se dejaban enjaular en el horizonte limitado de la lógica de la producción y el intercambio de mercancías. Pero ese tiempo ya no existe. Hoy, la sociedad basada en la economía de mercado ha sido reemplazada por la sociedad de mercado a secas. El nuevo orden del sistema del libre mercado absoluto requiere la liberalización no solo del consumo, sino también de las costumbres; requiere precariedad incluso en el amor. Las relaciones sólidas, basadas en proyectos de vida compartidos y una visión del amor como fuerza eterna, han dado paso gradualmente a formas consumistas de relación: encuentros fugaces y sin incidentes, vínculos ocasionales tan fáciles de establecer como de romper, sexo virtualizado y relaciones on line. Hemos pasado de la precarización erótica y sentimental a la feminización del varón, del nuevo feminismo posmoderno a la crisis de la familia, de la gendercracia al triunfo del indiferenciado unisex, del “para toda la vida” a la inestabilidad amorosa y el aislacionismo sentimental.
Publicació
2022
Pàgines
412
Format
Paperback
Editorial
Ediciones de Intervención Cultural
Traductor
Michela Ferrante Lavín
Col·lecció
ENSAYO
25 de octubre de 2024
En esta obra Diego Fusaro hace un estudio de la idea de amor y familia en la filosofía, centrándose en cómo se ha visto modificada desde el capitalismo burgués previo al Mayo del 68 y el turbocapitalismo flexible que se empieza a fraguar a partir de ahí.
El nuevo capital flexible, del aquí y ahora (hic et nunc), necesita no solo de la liberalización económica sino también de la liberalización de las costumbres, transformar todo en mercancía. Para ello, a través de la industria cultural se empieza a hacer proselitismo de la ideología de género, se debe destruir la familia como célula ética originaria, relación ética y estable centrada en la identidad natural de los sexos, el nacimiento de los hijos, el patrimonio en común y la planificación existencial a largo plazo. Para el mercado del ultra consumo todo debe ser efímero, fluido (gender fluid), inestable e indefinido.
Al 'do ut sis' (ser-para-otro) del amor matrimonial basado en la diferencia de sexos y el proyecto familiar, se opone la concepción del individuo autosuficiente en busca de goce erótico sin limitaciones y sin proyecto del 'do ut des' (ser-usando-el otro) donde el amor deja de existir y solo hay consumo de cuerpos. Se establece el precariado erótico donde lo que prevalece es la cantidad de seres disponibles y seriales, fácilmente reemplazables sobre el amor a la persona única e inconmensurable.
La ideología de género construye sexualmente al individuo negando la biología del sexo y su interdependencia con el género para vendernos el 'selfmade man' de la Economía en el plano sexual, en la sociedad de mercado tú eliges lo que eres. A la par, procede a la destrucción de la familia, demonizando todo lo viril tachándolo como sexista, machista, discriminatorio, patriarcal y homófobo.
La alternativa a la familia son seres atómicos, aislados, siendo lo mismo pese a variar en sus características superficiales, consumidores atrapados en el plano estético de la existencia. Se destruye a la madre (con vientres de alquiler), al hijo (arrebatándole su historia, diseñándolo a la carta, siendo mercancía desde el nacimiento) y al padre (el 'pater familias' es víctima de la difamación constante)