Alfredo Grimaldos
Tuteló la Transición, intervino en el golpe de Estado del 23-F, se aseguró de que la respuesta al referéndum sobre la OTAN fuera el más favorable a sus intereses… La CIA, la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, ha tenido un papel fundamental en innumerables acontecimientos políticos de la historia reciente de España. Mediante la instalación de bases militares y la estricta supervisión del proceso de cambio democrático, ha construido una sólida plataforma de operaciones desde donde condicionar a su favor la política nacional. Desde la Segunda Guerra Mundial y hasta hoy. En este libro ya clásico, ahora actualizado y ampliado, Alfredo Grimaldos arroja luz sobre las actuaciones de la CIA en España y desvela las conexiones de la agencia con altos cargos del poder político y militar del Estado. Basándose en una extensa documentación, que reúne las confesiones de oficiales de los servicios de información españoles y de antiguos miembros de la CIA, teje un relato escalofriante que sigue estando de actualidad. Y es que pese al altísimo riesgo y la cesión de soberanía que supone, los servicios de inteligencia norteamericanos continúan utilizando el territorio español como base de operaciones para transportar desde prisioneros hasta armamento nuclear. Todo ello sin que los gobiernos de Aznar, Zapatero o Rajoy hayan mostrado la más mínima voluntad de impedirlo.
Veröffentlichung
2017
Seiten
328
Format
Paperback
Verlag
Ediciones Península
Sammlung
ATALAYA
25 de octubre de 2024
Libro que describe las relaciones entre USA y España en el marco de la Geopolítica, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial hasta la última legislatura de Mariano Rajoy.
La complejidad de la política, la real, la que ocurre en congresos secretos, en despachos o en zulos de tortura, detrás de la pantomima de las elecciones y la supuesta soberanía que ejercemos con un papelucho, cada cuatro años, es impresionante.
Según datos oficiales facilitados en abril de 2006 por Mary Graham, asesora de John Negroponte, el director nacional de Inteligencia de Estados Unidos, el conglomerado de espías y analistas de ese país, repartidos en el exterior, ocupa a más de 100 mil personas, con un presupuesto de más de 44 mil millones de dólares. La mayoría de nuestros políticos de primera línea, Felipe González, Alfonso Guerra, Aznar, Josep Piqué, Manuel Fraga, Eduardo Serra, Santiago Carrillo y un larguísimo etc, trabajaban o trabajan directamente para estos servicios secretos, ya sea como informantes o como ejecutores. Pero también nuestros servicios de contrainteligencia, altos mandos de nuestras FFCC de Seguridad del Estado, académicos de renombre, incluso estudiantes universitarios.
Pero cómo negarte a cumplir la voluntad de una super potencia que te puede borrar del mapa de un plumazo y que tiene en la embajada de la Calle Serrano de Madrid a individuos como Robert E. Gahagen, Néstor Sánchez, Ronald E. Estes, Richard Kinsman o Leonard Therry. Todos ellos curtidos durante muchísimos años en las más sofisticadas técnicas de tortura, desaparición y asesinato en acciones de contrainsurgencia en Centro y Sur América.
Pues eso, que se caen dos bombas atómicas estadounidenses en Almería (Palomares) en un flagrante incumplimiento internacional por parte de USA, y políticos, prensa y resto del stablishment de este país a mirar para otro lado